domingo, 15 de abril de 2012

Chapter XXI: my crazy obsession

Son las 4:30 de la mañana del 26 de diciembre en Seattle (Washington). Kate lo tiene todo preparado: el coche con gasolina, termos de café, zapatos y ropa cómodas, los ficheros con los cupones, el GPS… Solo queda despertar a su sobrina Sharon, que este año se ha ofrecido a ayudarla.

“Hay que salir cuanto antes porque si no las tiendas se llenan y podemos perder grandes oportunidades. No hay tiempo que perder, he elaborado un horario que debemos seguir a rajatabla y cualquier contratiempo puede echarlo todo por tierra.”

El 26 de diciembre es bien conocido en EE.UU por ser el día de las rebajas. Es como un 8 de enero español. La diferencia es que nosotros todavía no nos hemos vuelto tan locos. Kate es sólo un ejemplo de hasta donde podemos llegar con nuestra obsesión por comprar y tener y acumular y poseer.

“Espero ansiosa este día durante todo el año y en cuanto pasa, sólo pienso en planear el siguiente. Me enorgullece ser capaz de encontrar estos chollos y de poder ahorrarme tanto dinero. Es maravilloso”

A lo largo del día, Kate recorrerá centros comerciales en busca de todo tipo de productos: muebles, ropa, cosméticos, calzado… Reconoce que en muchos casos todo lo que adquiere no lo necesita pero es que no puede dejar pasar la oportunidad porque cuando pase, no sabe si habrá alguna parecida. Durante todo el año, ha ido recopilando cupones con descuentos o promociones que minuciosamente ha ordenado en archivadores. Ha hecho una lista de todos los cumpleaños, eventos y demás celebraciones a las que asistirá tanto ella como sus hijos para saber qué regalos comprar o con la ropa que necesitan sus hijos. No hay nada que se le haya escapado.
Reconozco que es bueno no tener coche porque sé que si tuviera libertad para moverme, pasaría mucho más tiempo comprando. Noto como cada vez que voy de compras es inevitable no llevarme nada a casa; allá por donde vas las ofertas increíbles y no puedes dejarlas escapar. Da igual la fecha del año, es algo permanente. Sí, es verdad, en Europa todo es mucho más caro, pero al final, gastas el mismo dinero porque aquí compras constantemente. “Es barato”, “Son solo 10 dólares”, “no es que lo necesite ahora, pero siempre viene bien tener uno de estos”, “¡Ay mira que bonito, no lo pude dejar ahí, estaba diciendo ‘llévame contigo’”. Sí, yo he dicho todas estas frases por lo menos una vez. Es un verdadero problema
Hablamos de EE.UU como la cuna del capitalismo. Es verdad, es así. Las grandes empresas se gastan verdaderas fortunas en las campañas publicitarias más agresivas que he visto en mi vida. El día de la Súper bowl la gente se reúne en familia o con los amigos para ver el partido. En la mayoría de los casos, el juego es lo de menos. Lo más "divertido" de todo es ver los anuncios que se emiten durante esos minutos y que cuestan miles de millones de dólares. La gente no para de hablar de ellos, los comparten en las redes sociales y forman parte de las conversaciones que se mantienen a lo largo de la semana siguiente. Uno de mis alumnos se sorprendía cuando le decía que tenía 4 pares de pantalones vaqueros. El tiene 30. Literalmente. Aquí es normal comer en restaurantes 4 ó 5 veces por semana, así que os podéis imaginar que Doriane y yo somos muy exóticas con eso de que cocinamos.
Volvamos con Kate y su sobrina. Ya son las 10 de la mañana y rozan los 300 dólares gastados. Un sofá nuevo para el estudio y ropa para sus gemelos y su marido. Ahora están en una perfumería y Kate busca desesperada su perfume preferido porque tiene un cupón con el que se ahorraría el 20% de su precio real. Por lo visto no lo tienen. ¡Maldita sea! Bueno, no pasa nada, es normal que pase, solo hay que asegurarse de que lo demás lo encontramos. Cada vez que Kate da su tarjeta de crédito, le pide a los dependientes que le digan por favor, el dinero que le hubiera costado todo sin cupones ni descuentos ni promociones y el dinero que se ha ahorrado. Le fascina ver lo buena que es. Es como una dosis de aire fresco. Es enfermizo.
Su sobrina, que tiene 16 años, ha decidido ayudarla porque el día 26 de diciembre es un día muy triste; la Navidad se acaba, los miembros de las familias vuelven a sus casas y no se hace nada durante todo el día, así que prefiere levantarse a las 4 de la mañana y ayudar a su tía a comprar. Qué detallazo.
Todavía les quedan 13 horas más de colas, tarjetas de créditos, bolsas. Llegarán a casa a las 11 de la noche con el maletero hasta arriba y la cuenta corriente pidiendo una transfusión sanguínea. En total, Kate gasto la escalofriante cifra de 895 dólares. Eso sí, se ahorró otros 600.
¿Es esta una historia real? Si lo es. Lo mejor de todo es de donde la he sacado. Un reality show que incluía 4 historias más sobre cómo aprovechar las gangas del 26 de siembre. Pero tranquilos, por ahora, dejémoslo aquí. Los realities son otra entrada.



A lo largo de esta entrada, he utilizad el verbo comprar y sus derivados ocho veces. Todo un logro teniendo en cuenta el tema elegido.

domingo, 25 de marzo de 2012

Dicen que la primavera, la sangre altera. Os aseguro que durante estos días, mi presión sanguínea ha estado sometida a mucha. Cuando pienso que he llegado al tope de experiencias y energías, vienen nuevas historias mucho mejores que las anteriores.
Para aquellos que estáis un poco perdidos, durante mis vacaciones de Semana Santa, que fueron la semana pasada, me puse de nuevo en la carretera buscando temperaturas más cálidas, es decir, sur. Florida fue el destino elegido. De nuevo, me acompañaba Doriane y esta vez, se unieron Josh, mi vecino aquí en Dayton y su chica, Nicole.
Lo mejor de esta primera parte del viaje, fue conocer a la tía de Josh, Lee, una señora que nos acogió en su casa la primera noche y que fue un primor. Nos llevó a cenar a su restaurante favorito, nos contó su vida: que si era una mujer del campo, que le maravillaban "las culturas", que sus hijos le acababan de regalar por su cumpleaños un pasaporte y por fin podría viajar sin parar por todo el mundo, que los productos orgánicos eran una maravilla y que todos debíamos consumir productos orgánicos... la señora no callaba, pero daba gusto escucharla. Lee era una funcionaria que en su tiempo libre de dedicaba a los kiromasajes. Yo tuve la tremenda suerte de dormir en la habitación donde atiende a sus clientes. Allí estaba yo, delande la camilla que utiliza, con una sábana encima y rodeada de figuritas de budas, inciensos, símbolos del Yin-Yan... "Espero que no te muevas mucho mientras duermes"- me dijo mientras se partía de la risa.
Al día siguiente nos preparó pancakes y tiramos para Atlanta, en el estado de Georgia. Atlanta os sonará a algunos por los juegos olímpicos de 1996. Además de eso, tiene un aeropuerto escala de vuelos domésticos, un acuario relativamente conocido y lo que la hace más conocido es la fábrica de Coca-Cola. Aquí fue donde en 1886, el farmacéutico John Pemberton inventó el refresco, que en un principio fue un medicamento y luego se convertiría en la bebida más famosa. Visitamos el museo, que ya de paso, NO recomiendo porque es bastante decepcionante y nos pusimos de camino a Pompono Beach, nuestra siguiente parada. 

martes, 6 de marzo de 2012

Chapter XIX: Kenny

En la actualidad el planeta Tierra cuenta con 500 millones de discapacitados. De ellos, 50 millones viven en Estados Unidos, que es, para que os hagáis una idea, la población de nuestro país. Seguimos con cifras, el número estimado de los que viven en España es de 4 millones, según datos del Ministerio de Interior. ¿Qué a dónde quiero llegar? Os voy a contar una historia:
            Había una vez una estudiante de periodismo que se fue a Estados Unidos a estudiar y allí consiguió un trabajo como profesora de español. ¿Os suena? Vale vale, sigo. Poco a poco, esta chica se enamoró de la profesión, disfrutaba de cada clase y cada alumno y agradecía la dicha que había tenido. El segundo trimestre empezó, y la chica continuó con sus clases, esta vez tenía más estudiantes y estaba muy ocupada cosa que le alegraba a ella y a su bolsillo. Cada semana, su jefa le daba nombres nuevos de estudiantes que querían empezar a mejorar español con ella. Uno de esos nombres fue el de Kenneth Barr. Cuando Kenny, como le gustaba que le llamasen y la chica se conocieron, ésta se sorprendió a ver a uno de sus compañeros de la clase de las Naciones Unidas de la que se había matriculado ese trimestre. ¡Kenny, qué haces aquí! – Dijo la chica. Estoy aquí para que me ayudes con mis clases de español – contestó Kenny. Pues no perdamos más tiempo - le contestó ella.
            Durante casi tres meses, todos los miércoles a las 12 del mediodía, Kenny y su profesora se reunían para aclarar el complemento directo, el indirecto, los dos juntos, el imperfecto de indicativo… Su profesora estaba asombrada por la memoria de Kenny que recordaba todo el vocabulario no sólo de la semana anterior sino de meses anteriores. También agradecía su constante intento de hablar español y que no tuviera vergüenza. Le parecía muy gracioso como en una conversación mezclaba palabras en inglés y español. Poco a poco, la profesora conocía más acerca de Kenny: que era estudiante de Ciencias Políticas, que su modelo a seguir en la vida era Barack Obama, que quería trabajar en Washingon, a poder ser, en el Pentágono, que quería llegar a senador y evidentemente, debía dominar el español como segunda lengua más hablada en los Estados Unidos. Para él, la comunidad latina era fundamental y sin ella, su país no tenía explicación. “Pero ese es un plan muy ambicioso Kenny”- le dijo su profesora. “Y que hay de malo en eso, yo creo firmemente en ello y sé que lo voy a conseguir. Soy una persona muy trabajadora, además de perfeccionista y sobre todo, tengo muchas ideas que quiero que se lleven a cabo.” Su profesora no daba crédito, ella que siempre había pensado que tenía las ideas claras y de repente, se comparaba con Kenny, y le daba la sensación de no sabía ni lo que quería para cenar ese día. Kenny se sentía muy seguro de sí mismo a la vez que consciente de sus debilidades; sabía que la vida está llena de obstáculos, pero no por eso, iba a dejar de luchar por lo que él creía.
Había veces que tenían que cancelar la clase porque el se había puesto muy enfermo, o porque tenía un examen de español y necesitaba tiempo extra o porque tenían que reparar su silla. Sin embargo, llegó el final de curso y Kenny sacó un sobresaliente en español. Su profesora no podía sentirse más orgullosa y eso que no había hecho casi nada, porque todo el trabajo y el estudio habían sido parte de Kenny; él, por su parte, le agradeció mil y una veces la ayuda, le dijo que sin ella no hubiera sido posible, que estaba muy contento de haberla conocido y que ojala, todos sus profesores fueran como ella. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Volvamos a la realidad. Como ya habréis deducido, Kenny es un chico discapacitado mental en silla de ruedas. Es 100% consciente de su situación y de su deficiencia pero como ya he dicho, eso no es un problema para él. No sólo existe de verdad, sino que su “maravillosa” profesora, he sido yo. Y dejadme que os diga que el lujo ha sido mío. Fue todo un reto para mí y me alegro confirmar que las clases fueron un éxito, como yo le digo, “Kenny, tu habrás aprendido español, me a mí me has dado una lección de vida que, en otras circunstancias, no habría tenido.”
Durante nuestras clases, Kenny se interesaba por mi vida en España, la cultura, mi familia. Constantemente repetía que le encantaría visitar mi país, sin embargo, después de eso venía la siguiente pregunta: ¿Y cómo de accesible es España para un discapacitado como yo? Me dolía y me avergonzaba reconocer que no, que España no es un país preparado para inválidos. No me digáis que si, si no habéis estado en Estados Unidos. Absolutamente toda mi facultad está habilitada para ser transitada por una silla de ruedas: rampas, ascensores, aulas, servicios, restaurantes, puertas… Es más, Kenny no puede escribir así que tiene un cuaderno especial, con una leyenda en la parte inferior que tiene los iconos de play, stop y pause. Esto lo combina con un lápiz que graba conversaciones de manera que cuando nos juntamos, yo debo pulsar con el bolígrafo en el icono de play y escribir en el cuaderno a la vez que hablo. Por un lado, el bolígrafo graba mi voz y por el otro, retiene todo lo que escribo para que luego Kenny acceda a esos documentos a través de su ordenador y los pueda escuchar. Su ordenador tiene un micrófono incorporado y en vez de teclear sus documentos, le habla a la máquina que convierte su voz en palabras escritas. Pienso que nos quedan muchos años hasta alcanzar ese nivel, a pesar de los avances de los últimos tiempos.
Es realmente sorprendente la actitud de todas las personas con una discapacidad que he conocido desde que llegué a Dayton; Kenny es sólo un ejemplo. Son luchadores natos, trabajadores, obtienen títulos universitarios, prácticas en empresas, trabajos como tú y como yo, familias. Los ves en el gimnasio, en la piscina, algunos incluso conducen. No quieren dar pena, no quieren que les recuerdes como “los chicos especiales” o “los chicos en silla de ruedas.” No quieren favoritismos
Me encantaría que Kenny viniera a visitarme a Salamanca o Badajoz, pero le da miedo no poder salir de casa durante su estancia y saber que ahí fuera hay un montón de cosas maravillosas que el no podrá experimentar, porque está en una silla de ruedas. 

sábado, 7 de enero de 2012

Chapter VIII: Lake Superior

Buenos días a todos,

Ya os había avisado de que hoy iba a sr un día diferente. No, no es lo que estáis pensando, no tiene nada que ver con el hecho de que fuera Noche Buena, es más, la cena fue lo de menos.
¿Alguna vez habéis oído hablar de los cinco Great Lakes (Los Grandes Lagos)? Como su propio nombre indica son cinco lagos que juntos ocupan más que la Península Ibérica. Suponen el 21% de agua dulce del planeta. os podéis hacer una idea su tamaño e importancia. De ellos, Lake Superior es el mayor está situado entre Canadá y los estados de Minnesota y Wisconsin. Para Kate y Mike, Lake Superior lo es todo: fue donde trabajaron, se casaron, donde llevaron a sus biológicos y no biológicos y es también el lugar donde llevaron a cabo su proyecto más ambicioso; una aventura que cambió sus vidas para siempre y que permanece muy presente en su día a día. El matrimonio recorrió el lago el año pasado durante 154 días, intentando siempre estar lo más cerca posible del agua. No sólo se limitaron a andar, sino que durante el camino, entrevistaron a cientos de personas que encontraron para documentar cual eran las sensaciones de aquellos que tenían el lago cerca, cada seis kilómetros tomaban nota de la flora y la fauna que crecía a los alrededores así como un seguimiento geológico del paisaje. Aquí, una servidora fue testigo de sus historias y creedme que cualquiera puede estar escuchando horas y horas.
Pues bien, como tantos otros de sus familiares y amigos, yo tuve la suerte, la oportunidad y el privilegio de recorrer un tramo de Lake Superior. Indescriptible experiencia, pero creo que merece la pena poner todo mi empeño para tratar de confesaros lo que ese día vislumbraron mis ojos.
Nuestra ruta se dividió en tres partes. La primera parada fue a un kilómetro del faro de Duluth, un lugar emblemático del lago, guía de barcos durante el siglo XIX y que ahora forma parte de la historia. Caminamos por la rocosa playa que nos separaba del acantilado donde estaba construido el faro. Los reflejos de un día soleado en la nieve ofrecían un paisaje de cuento. Una vez cerca de la torre, se vislumbra el infinito, porque os podéis imaginar que al estar ante un lago de 553 km de ancho, la sensación es como estás en el mar, un mar de agua dulce. Nuestra segunda pequeña excursión fue a la playa rosa que debe su nombre a las rocas que forman su costa. Uno de los acantilados que la forman es de una roca rojiza y cuando el agua desprende pedazos, estos van a parar a la playa. Aprovecho para contaros que una de las principales atracciones de Lake Superior es su diversidad; Mike decía que cuando lo recorrieron no vieron nunca lo mismo, que la costa es muy diversa, que Lake Superior es siempre diferente ya lo visites en primavera o verano, en 2011 o en 1870, el lago ofrece una imagen distinta. Por último nos detuvimos en la ruta de las cascadas y aquí es donde yo perdí los sentidos. Sí, simplemente agua congelada (os recuerdos la nieve y las bajas temperaturas), pero la forma, o el olor, los colores; yo no sé que fue pero sin darme cuenta, me encontré llorando. Me sentí llena de aire, rodeada de todo aquello tan majestuoso y supongo que todas esas sensaciones desembocaron en lágrimas. Me gustó.
Total que llegó la hora de cenar y a mí los langostinos me entraron por un oído y me salieron por el otro. No creo que vuelva a tener un 24 de diciembre como el pasado en mi vida. 

domingo, 1 de enero de 2012

Chapter VII: Minnesota

Minnesota es un estado al norte del país que hace frontera con Canadá y los estados de Wisconsin, Iowa y Norte y Sur Dakota. Su clima extremo contrasta con la moderación de los habitantes de Minnesota. El estado es conocido por su política de moderada a progresiva, por sus políticas sociales y por su alta participación cívica en temas políticos. Figura entre los estados más sanos, y cuenta con una de las poblaciones más educadas y alfabetizadas.
Para aquellos que estéis un poco perdidos, al llegar a Dayton estaba un poco preocupada por dónde  y con quién iba a estar en Navidades. Mi prima Natalia, cuando tenía 14 años vivió en Minnesota con una familia. Sus padres americanos se llamaban (y se llaman) Mike y Kate y durante esos meses, entablaron una relación tan estrecha que 16 años después sigo considerándola como una hija. Natalia siente lo mismo hacia ellos y cuando supo que me iba a Estados Unidos un año, no dudó ni un segundo y me ofreció visitarles siempre que quisiera. Estos días con ellos han sido inolvidables. He tenido mucho tiempo para pensar en todo. Constantemente oímos de gente mala, nos pasamos la vida criticando y hablando de aquellos que no nos gustan, que nos incomodan. Pues yo estoy aquí hoy para hablar de seres humanos extraordinarios dispuesto a ofrecer todo lo que tienen, a compartir, a enseñar y aprender. Ahora entiendo un poquito mejor como se sintió Natalia cuando estuvo por aquí y el vínculo tan especial que se formó entre ellos.
Una vez en tierras gélidas (-3ºC) cogí una especie de microautobús (aquí los llaman shuttles) que me llevó a la gasolinera donde me recogió Kate. Ya eran las ocho y media de la noche. Justo antes de llegar a casa, Kate paró el coche y me hizo bajar; quería que contemplase las estrellas ya que el cielo estaba despejado y además estábamos alejadas de toda civilización, sin farolas que dificultasen la visión. “Bienvenida al comienzo de una semana que promete mucho” me dije a mí misma mientras buscaba la Osa Mayor.
Antes de llegar a Minnesota, Kate me había mandado un correo electrónico con un planning de todo lo que íbamos a hacer esa semana. Para el 23 estaba como primer orden del día decorar la pequeña casita que Kate y Mike construyeron hace más de 10 años con adornos de Navidad. Es verde y rosa y su nombre es Pink and White Lady's Slipper en honor a la flor estatal. La cabina quedó lista para el disfrute de los nietos que irán llegando a lo largo de la semana que viene para pasar unos días con sus abuelos y que disfrutan infinito de este lugar.
Antes de continuar, creo que es importante que os cuente que el pronóstico del tiempo para estos días era de NO  nieve y vosotros pensaréis que eso es algo bueno. Sin embargo, viajar a Minnesota en invierno y no ver ni disfrutar de la nieve, es como ir a las Bahamas en julio y no bañarse en sus playas paradisíacas...¡Un contratiempo! El jueves 23, me desperté por la mañana, miré por la ventana y cual fue mi sorpresa al contemplar que el campo se estaba empezando a cubrir de un manto blanco y que no paraban de caer copos. Estuvo nevando todo el día. Yo lo considero mi regalo de Navidad.
Por la tarde, hicimos algunos recados en Willow River, la pequeña aldea a la que pertenece la casa de Mike y Kate. La imagen es de América profunda: un tienda de ultramarinos, correos, un par de bares y nieve, mucha nieve. Después de cenar, fui al cine y la anécdota, la cuenta el hecho de que las películas se proyectan en un teatro, como los cines antiguos. Un gusto.
Uno de los aprendizajes de este viaje ha sido saber adaptarse a un medio al que no estaba acostumbrada y a lo largo de estos capítulos, os iré mostrando esos actos que para los habitantes de Minnesota son innatos y que yo jamás me paré a pensar en ellos. Un primer ejemplo, para que vayáis entrando en materia, cuando nieva una máquina supersónica que no sólo retira la nieve del asfalto, sino que también tiene dos brazos para la nieve que se acumula a los lados.
Ingenua de mí, me fui a la cama completamente inconsciente y sin saber lo que me esperaba al día siguiente. 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Chapter VI: Home Sweet Home

Dernière étape, nous voilà !!

Arrivée à Nashville après seulement 3h30 de route (oui je sais ça parait peu après toutes ces heures de conduites!), auberge de jeunesse assez sympa avec une pièce commune et des petites maisons avec 3 chambres et cuisine. 

Nous sortons au centre ville (il fallait déjà le trouver, car il s'agit en gros d'une seule rue!), plein de bars country, live music, magasins de chemises à carreaux, chapeaux et bottes en cuir très jolies mais coûtant les yeux de la tête! 
Nous marchons dans cette rue puis choisissons un bar dans lequel nous mangerons et écouterons un super groupe de old country! Nous changeons de bar puis rentrons à la maison.

Le lendemain nous allons visiter Vanderbuilt University, ENORME campus avec des dizaines de bâtiments, et terrains de sports! Nous allons manger à Pancake Pantry qui est un lieu existant depuis 1950 et donc très coté. Nous continuons notre petite ballade et tombons sur le Parthénon, réplique de l'oeuvre d'Athènes, quelques photos s'imposent!
Nous rentrons à l'hôtel un moment et retournons au centre ville pour flâner à nouveau et écouter de la country et du rock!

C'est déjà le dernier jour, nous nous levons et sur la route nous arrêtons chez un ami qui habite à une trentaine de minutes de Nashville, splendide maison de 1860 très grandes pièces à plafonds hauts, cheminées et murs d'époques avec dehors deux petites maisons (si je me souviens une d'elles était une salle à fumoir et l'autre était lié à une activité laitière), avec un petit mur dehors qui datait de la guerre civile ... MA-GNI-FIQUE! Va falloir se faire inviter par là-bas durant le semestre qui arrive hihihi !!

5h de route et nous voilà de retour à Dayton. Ces deux semaines ont vraiment été géniales, beaucoup d'aventures, de musique, d'histoire coloniale, de peurs et de fous rire avec Célia! Nous sommes toutes deux malgré tout très contente de rentrer et de revoir tous nos amis ici qui nous ont bien manqué. Comme on est venus avec rien ici, on donne tout à tout le monde alors on s'attache très facilement à toutes ces personnes!

Pour ceux qui ont suivi nos petites histoires, j'espère que ça vous a plu et que vous avez voyagé un peu avec nous!

A bientôt pour de nouvelles aventures !


Damas y caballeros,

Haceros con un par de botas, unos tejanos un sombrero y una camisa de cuadros. Si queréis entrar en más detalles os recomiendo que os dejéis bigote si sois hombres o que os compréis unos aros dorados bien grandes si sois mujeres. Ya estáis listos para recorrer las calles de Nashville, más conocida como “The music city” (la ciudad de la música). ¿Y qué música? Os preguntaréis. Pues está claro, country, estilo americano por antonomasia.

Nashville es la capital del estado de Tennesse, es una ciudad bastante grande y dinámica con algún que otro rascacielos y edificios públicos. Cuenta con un estadio de fútbol americano y otro de hockey, deporte muy popular de la metrópoli y los alrededores. Nuestra visita coincidió con una partido y la calle estaba llena de seguidores fácilmente reconocibles porque llevaban las camisetas del equipo (para aquellos que no saben mucho de hockey, las camisetas son trece tallas mayores de lo que deberían ser, es decir, enormes). Evidentemente, como diría mi tía Blanca, a nosotras, el hockey nos la refanfinflaba (nunca antes había escrito esta palabra). Nosotras íbamos buscando country por todas partes. Doriane y yo tenemos una lista de cosas “americanas” que tenemos que hacer, ver, experimentar durante este año y como no podía ser de otro modo, ir a un concierto de country era una de las cosas ocupando los primeros puestos. Ya podemos tacharla porque está hecha.

No sé si os acordáis de Memphis, nuestra primera parada. Os conté que había una calle principal (Bayle Avenue) donde se concentraban los bares de blues, jazz y rock&roll. Pues bien, Nashville es del mismo estilo, pero mejor. La “Boulevard Avenue” es la avenida musical, solo que en este caso, cambiamos el estilo de música. Las dos noches que estuvimos ahí disfrutamos de directos muy buenos mientras cenábamos por cuatro perras. Lo curioso es que tu no pagas por verles, todas los grupos que tocan viven de las propinas que los clientes les quieran dar. Creedme que todos las merecían. Los componentes lo daban todo en el escenario. Uno de los cantantes tenía un tupé como el de Elvis Preley y de vez en cuando, mientras cantaba, se sacaba el peine del bolsillo y se repeinaba el tupé para atrás. Buenísimo. Como dijo Doriane, un showman.
Otras veces, los artistas estaban en la calle y eran igual de buenos pero su aspecto no lo era tanto…
La última noche, al mismo tiempo que escuchábamos a una banda, se estaba retransmitiendo por una radio local. Hablando de radios, la emisora más antigua de los Estados Unidos está en Nashville y data de 1925. Como anécdota, añadir que solo retransmite los viernes y los sábados.

Después de disfrutar de hoteles, hemos vuelto a los albergues. ¡Qué mejor manera de despedir un viaje de carretera! La anécdota graciosa la ofrecen los hippies que conocimos en el albergue de Nueva Orleáns que casualidades de la vida, encontramos liando cigarrillos en el porche del albergue de Nashville. ¡Estos hippies…! Van de alternativos y son bastante predecibles. Fue gracioso, la verdad.


El viaje de vuelta a Dayton fue…silencioso; cansancio acumulado, pena por lo que se acaba, recuerdo por lo vivido. ¿Os acordáis que la lluvia fue la protagonista de nuestra primera entrada? Pues de nuevo nos acompañó, pero esta vez era un chapuzón de despedida.
¡Eh, un momento! No os penséis por un segundo que esto se acaba. Si, es oficial, me ha gustado esto de escribir y tengo en mente seguir con ello.

Hasta la próxima.  

domingo, 18 de diciembre de 2011

Chapter V: the spirit of the American Indians

Friends&Family,

How about a little bit of nature, flora&fauna? Say yes to this question, you are about the travel to the most visited park of the United States. Welcome to The Great Smoky Mountains a place to get lost and enjoy it.
For those who don’t know, the Smokies occupy part of North Caroline and Tennesse and they owe their name because of the fog that covers them most of the time. We didn’t have the chance to see it, however, we enjoyed two sunny days that offered us the best landscape.
First of all, we must admit that we were super excited about the idea of spending a couple of days in the middle of nowhere, however, after driving for more than hour into the deep forest (it was 8pm) we saw lights that became bigger and bigger and the deep forest became a town full of restaurants, souvenirs shops and leisure centers... it was quite disappointed and we realised that some Americans can’t get away from their life without shopping or eating at very well known restaurants (we are not going to say names).
We decided to hike as only had one entire day to enjoy the mountains. We chose the Rainbow Waterfalls. It was a 5 miles hike; however, we got confused, started walking where we were supposed to drive and by the time we arrived to the actual path we had already walked 2.5 miles. Doriane’s legs hurt so she came back home. Celia kept walking and it was beautiful. After that we walked downtown but as you suppose, we didn’t like it as much as the forest so we decided to go back to our hotel and its amazing swimming pool with a wonderful Jacuzzi. Life is wonderful! Light dinner, a bit of TV and early to bed.

See you in Nashville guys, hopefully, with a little bit of country music surrounding us

D&C



Amis de la nature bonjour,

Tout d'abord, j'avais oublié de parler de notre dernière soirée à la Nouvelle Orléans (je sais ça date..). On traînait donc dans le salon de notre super hôtel et un mec qui était aussi là à ce moment semblait s'ennuyer un peu. Il s'est trouvé qu'on a commencé à parlé et nous voila parti les 3 pour manger dans une crêperie. Et alors là mes amis, j'ai pris l'assiette de fromage et pâté français, je vous laisse imaginer mon bonheur (avec un petit kir royal qui fait du bien), ils ont du me prendre pour une folle! Ensuite nous sommes allés dans un bar, il y avait un groupe, c'était assez funky! Nous avons fini par retourner dans cette fameuse Bourbon Street où il y a plein de live musique, on a passé un vraiment bon moment, rentrés à l'hôtel papoter puis dodo!

Revenons à nos montagnes! Entre Panama City et les Smoky Mountains: 10h de route, aïe aïe aïe, elles ont fait mal celles là, surtout que ça a fini par de la route de montagne (of course..). Arrivée à l'hôtel, je m'en vais explorer la piscine et le jacuzzi, in petit paradis après cette longue journée! Le lendemain, on décide d'aller voir la cascade 'arc-en-ciel', attention les yeux! 
On voit 5,5 miles = environ 8kms je crois, nickel! On part, on marche, déception car c'est une route goudronnée tout du long, ça monte bien, autant dire que j'étais morte! 
Tout ça pour se rendre compte que c'était la route qui menait au départ de la randonnée, et non la route de la randonnée. Arrivée au départ, impossible pour moi de continuer car je ne pouvais plus soulever ma jambe (j'ai 20 ans, oui oui oui), je suis donc redescendu et Célia a continué. Apparemment ce n'était pas si splendide que ça donc aucun regret!
Bon, il faut être honnête, les Smoky c'est un peu les Vosges :-D
On est allées se promener dans le centre ville, ça faisait un peu penser au centre-ville d'une station de ski, des petites boutiques, beaucoup de souvenirs... On a de nouveau apprécié le jacuzzi et ensuite notre cher lit!
Lendemain matin, départ pour Nashville, notre dernière destination!!

A tantôt, la bise sur les deux joues!





Urdangarín está a un paso de ir al talego, Rajoy se reserva su supersónico plan para cambiar el país y llevarlo al éxito y la bonanza, el Barça se lo guisa y se lo come el solito y a mi me quedan muy pocos capítulos para llegar al fin de la intrépida aventura.

Antes de empezar he de confesaros que estoy “over de moon” que en castellano es algo así que como más que entusiasmada con vuestro apoyo cibernético a través de correos electrónicos y de comentarios en el blog. Estoy recuperando amistades pasadas, estoy reforzando las nunca desparecieron y por lo visto me siguen hasta en mi querida León…¡Qué maravilla, de verdad!

Esta vez le toca el turno a The Great Smoky Mountains, el parque natural más visitado de los Estados Unidos, ocupando parte de los estados de Tennesse y Norht Carolina. Después de pasar uno días en la playa, le tocaba el turno a la montaña de la que yo (y que esto quede entre nosotros) soy una gran fan.
Como ya os conté en la otra entrada, tuvimos un viajecito de más ni menos que diez horas, así que para cuando llegamos era ya bien entrada la noche. La anécdota de esta vez que es después de entrar en el parque, tuvimos una hora de coche recorriendo bosque. Ya nos montamos nuestra maravillosa historia de estar en el medio del monte, incomunicadas del mundo, en contacto directo con los osos. De hecho, en Panamá City habíamos hecho la compra porque suponíamos que no habría supermercados ni restaurantes…valientes infelices; de repente, empezamos a ver luces a lo lejos que se iban haciendo más grandes, más grandes, MAS GRANDES…y se convirtieron casi casi en la feria de Sevilla…¡Qué decepción! Resultó ser que el capitalismo americano ha montado casi una ciudad en medio de las montañas con todo lo que podáis imaginar: tiendas, sturbucks (como no…) luces por doquier, atracciones para los más pequeños (túneles del terror, norias, un museo de cosas curiosas y una larga lista). Para mí fue un shock. Sigo sin acostumbrarme del todo al funcionamiento de esta sociedad. Yo le decía a Doriane “pero vamos a ver, ¿dónde está la gracia de escaparse a la montaña si vas a pasar todo el fin de semana de compras?”
Tuvimos la suerte de que nuestro hotel estaba un poco retirado. En nuestra habitación, que era una cucada, teníamos una terracita desde la que se veía y se oía un río rodeado de árboles frondosos. Una delicia. La primera mañana, al despertarme fui a mirar a la ventana. Doriane me preguntó: “¿Hay algo?” y yo le respondí “No, no mucho, sólo dos ardillas desayunando en un árbol.” Las dos sonreímos. Imágenes convertidas en regalos que te ofrece el día a día.
Hicimos una pequeña ruta a las Cascadas Arco iris (que tienen un nombre precioso pero las he visto más bonitas). Fuimos un poco lerdas y empezamos a andar por la carretera. Después de andar durante una hora y media, llegamos al comienzo de la ruta. Doriane tiene problemas en sus piernas así que volví al hotel. Yo no me iba a quedar con las ganas así que seguí por mi cuenta y no me arrepentí. Tres horas de caminos pedregosos, árboles, algún que otro animalillo, ríos y muchos pensamientos. Volví a tierra firme con unos cuantos proyectos (espero que al menos medio kilo de peso menos). Fue de lo mejor que ha pasado estos días, ¡cómo me gusta el monte, debo tener algo de cabra en mis genes! Después recorrimos un poco el pueblo; nada que ya no sepáis. La mejor parte viene ahora, cuando volvimos al hotel, nos pusimos los trajes de baño y bajamos a la piscina y al jacuzzi durante unas horitas. Como nueva. Cena de bocadillo (acordaros de la precavida compra que hicimos) un rato de tele y a la cama.
Dejamos Las Smoky a eso de las once de la mañana rumbo a Nashville, nuestro último destino.

Nos volvemos a ver con country de fondo,

Celia